Cómo elegir dónde se guardan tus archivos
Las imágenes y los vídeos pesan, y el sitio donde acaban no es un detalle menor: condiciona el espacio que consumes, quién tiene acceso a ese material y qué pasa el día de mañana. MKG Suite te deja elegir el proveedor, y además distingue entre dos tipos de archivo que no tienen por qué ir al mismo sitio.
Ajustes de almacenamiento con los tres proveedores disponibles —Supabase, tu WordPress o un servidor propio— y la diferencia entre el almacén de la biblioteca multimedia y el de los artículos de la web.
Antes de empezar
- Ser propietario o administrador.
- Tener a mano las credenciales del proveedor que vayas a usar.
Dos almacenamientos, no uno
En la pestaña Integraciones de la entidad hay dos tarjetas de almacenamiento, y cada una se configura por separado:
- Multimedia: imágenes, vídeos y los archivos que generas con IA.
- Documentos: documentos de conocimiento y archivos adjuntos.
Los tres proveedores
- WordPress: usa la biblioteca de medios de tu sitio a través de su API. Encaja si ya publicas en esa web y quieres el material donde ya está el resto.
- Google Drive: se conecta con tu cuenta de Google autorizando el acceso, o con un archivo de credenciales si trabajas con una cuenta de servicio. Cómodo para equipos que ya viven en Drive.
- Synology NAS: almacenamiento propio mediante WebDAV. La opción de quien quiere los archivos en su casa y no en la nube de nadie.
Configurarlo
Abre la tarjeta y elige proveedor
La primera vez la tarjeta está vacía y te propone elegir entre los tres.
Rellena sus credenciales
En WordPress, la URL del sitio y el usuario con su contraseña de aplicación o su token. En Drive, la autorización con tu cuenta. En Synology, los datos de acceso WebDAV.
Guarda
Con Google Drive autorizado, la conexión queda verificada al momento; en el resto, se guarda pendiente de comprobar.
Prueba la conexión
El botón de probar confirma que se puede escribir de verdad. Hazlo ahora: descubrir que no funciona a mitad de una campaña es mucho peor.
Qué pasa si cambias de proveedor
Esto es lo más importante del tutorial, y el sistema te avisa cuando va a ocurrir: al cambiar de proveedor, las nuevas subidas van al nuevo, pero los archivos que ya subiste siguen viviendo en el anterior. No hay ninguna migración automática que los mueva.
Por eso conviene elegir con cierta convicción desde el principio. Si decides cambiar, ten presente que quedas con material repartido en dos sitios y que desconectar el proveedor antiguo puede dejar sin acceso a lo que había allí.
Se configura por marca
Cada entidad y cada división tienen su propia configuración de almacenamiento, igual que sus redes sociales. Es lo que permite que el material de cada cliente de una agencia acabe en el Drive de ese cliente y no todo mezclado en el mismo sitio.
En la biblioteca multimedia, un distintivo indica qué proveedor está activo para la marca con la que estás trabajando.
Preguntas frecuentes Las dudas que aparecen al hacerlo
Lo que suele preguntarse quien sigue este tutorial con el panel abierto delante.
La plataforma guarda igualmente tus archivos, así que puedes trabajar desde el primer día sin tocar esta configuración. Conectar un proveedor propio tiene sentido cuando el volumen crece —vídeo, sobre todo— o cuando quieres que el material viva en un sitio que controlas tú, como la biblioteca de tu web o tu NAS.
No automáticamente: al cambiar de proveedor, lo nuevo va al nuevo destino y lo anterior se queda donde estaba, accesible mientras esa conexión siga activa. Si necesitas consolidarlo todo en un sitio, el camino es descargar el material del proveedor antiguo y volver a subirlo, y conviene hacerlo antes de desconectarlo.
Los que pide la autorización para poder crear y leer los archivos que suba la plataforma. Como con cualquier conexión OAuth, puedes revocar ese acceso en cualquier momento desde la configuración de seguridad de tu cuenta de Google, y ahí dejarían de funcionar las subidas nuevas.
Sí, la biblioteca de medios crece, que es justo la razón por la que existen las otras dos opciones. Si publicas mucho vídeo, mandarlo al hosting de tu web no suele ser la mejor idea: ahí encaja mejor Drive o un NAS, y dejar en WordPress solo las imágenes que acaban en los artículos.
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