En una frase
Un embudo de conversión es el recorrido por etapas que hace una persona desde que te descubre hasta que compra, y en el que en cada paso queda menos gente.
Explicación
Se dibuja como un embudo porque la forma describe el fenómeno: entran muchos, avanzan unos pocos. Las etapas clásicas son descubrimiento, interés, consideración y decisión, aunque cada negocio tiene las suyas y lo importante es que correspondan a pasos reales y medibles.
Su utilidad no es teórica: es diagnóstica. Al poner el número de personas en cada etapa se ve dónde se cae la gente, y ahí es donde hay que trabajar. Meter más tráfico en un embudo que pierde a todo el mundo en el paso tres solo hace más caro el mismo problema.
Cada etapa pide un mensaje distinto. A quien acaba de descubrirte no se le pide que compre, se le explica el problema; a quien ya está comparando no se le repite la explicación, se le dan razones para elegirte a ti.
Ejemplo
Un embudo con las cifras puestas
4.000 visitas al blog → 600 visitas a la página de servicio → 90 solicitudes de presupuesto → 22 reuniones → 7 clientes. El salto que más duele es el de 600 a 90: mejorar esa página un punto porcentual vale más que duplicar el tráfico del blog.
Errores frecuentes
- Dibujar el embudo y no poner números: sin cifras es un esquema bonito, no una herramienta.
- Suponer que el recorrido es lineal. La gente entra por la mitad, retrocede y compara durante semanas.
- Invertir todo en la parte alta (tráfico) cuando la fuga grande está en la parte baja.
Dónde lo ves en MKG Suite
En MKG Suite las campañas permiten organizar contenidos por fase y público, de modo que a cada segmento le llegue el mensaje de la etapa en la que está.