En una frase
La puja es lo máximo que estás dispuesto a pagar por un clic o por mil impresiones, y es lo que te hace competir con el resto de anunciantes por el mismo espacio.
Explicación
Cada vez que alguien abre Instagram o busca en Google se celebra una subasta instantánea entre todos los anunciantes que quieren llegar a esa persona. Tu puja entra en esa subasta, pero no gana necesariamente la más alta: las plataformas combinan lo que ofreces con la calidad y la relevancia previstas de tu anuncio.
Hoy casi nadie puja a mano. Se elige una estrategia y la plataforma ajusta cada subasta: maximizar clics, maximizar conversiones, coste por resultado objetivo o ROAS objetivo. Poner un tope manual demasiado bajo hace que dejes de entrar en subastas y la campaña simplemente no gasta ni entrega.
La puja convive con el presupuesto y conviene no confundirlos: el presupuesto es cuánto quieres gastar en el día o en la campaña, la puja es cuánto vale para ti cada resultado concreto.
Ejemplo
Coste por resultado objetivo
Una empresa sabe que puede pagar hasta 25 € por lead y sigue siendo rentable. En lugar de pujar manualmente, fija una estrategia de coste por resultado objetivo de 20 €: la plataforma pujará más alto en las subastas donde vea probabilidad de conversión y se retirará de las demás, tratando de mantener esa media.
Errores frecuentes
- Confundir puja con presupuesto y acabar sin entrega por poner un tope irrisorio.
- Cambiar la estrategia de puja cada dos días: el sistema necesita un periodo de aprendizaje para estabilizarse.
- Fijar el objetivo de coste por resultado sin haber calculado antes cuánto vale un cliente.