En una frase
El ROI es el porcentaje de beneficio que deja una inversión una vez descontado lo que costó.
Explicación
A diferencia del ROAS, el ROI trabaja con beneficio, no con facturación, y admite en el cálculo todos los costes: anuncios, herramientas, horas de trabajo y comisiones. Por eso es la métrica que entiende la dirección financiera y el ROAS la que entiende el gestor de campañas.
Un ROI del 0 % significa que has recuperado exactamente lo invertido. Positivo es ganancia y negativo, pérdida. Al ser un porcentaje relativo, permite comparar cosas muy distintas: una campaña de anuncios, una feria del sector o contratar a alguien.
Su dificultad no está en la fórmula sino en decidir qué costes entran y en qué plazo se mide. El mismo proyecto puede tener ROI negativo a tres meses y claramente positivo a un año, sobre todo cuando el cliente repite compra.
Cómo se calcula
ROI (%) = ((beneficio obtenido − coste de la inversión) ÷ coste de la inversión) × 100
«Beneficio obtenido» es el margen que dejan esas ventas, no la facturación. Usar facturación aquí es el error que convierte el ROI en ROAS sin querer.
Ejemplo
Seis meses de marketing digital
Una empresa invierte 9.000 € en seis meses (anuncios, herramientas y la agencia) y esas acciones le dejan 14.500 € de margen. Su ROI es ((14.500 − 9.000) ÷ 9.000) × 100 = 61 %. Por cada 100 € puestos, ha recuperado 161.
Errores frecuentes
- Meter la facturación en lugar del margen y creer que el ROI es tres veces mejor de lo que es.
- Dejar fuera del coste las horas de trabajo propias, que en equipos pequeños suelen ser la partida más grande.
- Medirlo en un plazo demasiado corto para el ciclo de venta del negocio.